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Cuanto peor, mejor…

Es un lugar común de la política burguesa acusar a luchadores consecuentes con simplezas tales como “sabemos muy bien que buscan la agudización de las contradicciones para llevar agua a su molino, sembrando la discordia y provocando enfrentamientos que deterioran la situación contra los intereses generales de la sociedad…” y una larga lista de expresiones similares.

Claro que no es así y ya Trotsky señaló que es la crisis -y no la estabilización en extremos de pobreza- la que en su dinámica de cambios y oscilaciones, plantea las condiciones para la Revolución.

Sin embargo sigue atribuyéndose a nuestras concepciones la idea de triunfo a través de la sumisión masiva del pueblo en las peores condiciones, aunque descaradamente, en pos de un vulgar triunfo electoral en las parlamentarias de octubre, es el Senador Radical Ernesto Sanz el que pone a la luz que un recurso considerable de la burguesía es

CUANTO PEOR, MEJOR…

Sanz es aquel que dijera en su momento que las Asignaciones Universales por Hijo se iban “por la canaleta del juego y la droga”, una frase cargada de odio antipopular que pretende convertir a los que no tienen más remedio que aceptar el asistencialismo en integrantes de un listado de viciosos.
Como parece dotado de un cuero antiflama, el troglodita subsistió a pesar del insulto y el conjunto de sus correligionarios de la oposición corrió a echar fuentones bálsamos de excusas y relativizaciones en su salvataje.

Ahora se despachó con que Estamos viviendo un final de ciclo. La economía no está funcionando bien y el Gobierno no acierta una. No pega una. Error tras error de gestión… Ojalá que esto siga hasta octubre”. Es más que obvio que -dada su caracterización- la situación va para peor, y su deseo expresa concretamente que cuanto peor, mejor.

Lo que es importante destacar es que esta derecha no tiene miramientos al momento de intervenir sobre una crisis económica y política que los desarma a ellos tanto y más que al partido gobernante.

Hoy Sanz, que como todo el radicalismo tiene larga tradición en golpear las puertas de los cuarteles, carece de ese recurso, pero su “cuanto peor, mejor”, ha sido una práctica común del golpismo. No otra cosa inspiró a los que crearon la situación previa al Golpe del 11 de Septiembre de 1973 en Chile, con el desabastecimiento, la carestía, el mercado negro, la huelga de camiones, por poner un ejemplo de tantas acciones civiles que son verdadero principio de ejecución del golpe militar.

Pero queda claro que, como dos líneas más arriba lo marcamos, carece de ese recurso en este momento.
De lo que no carece, es de intencionalidad y razonamiento idéntico al de toda la derecha.
Y no queremos con esto decir que hay un proceso golpista en marcha o que la cuestión es
Gobierno Nac&Pop vs. Corpo&Opo.
Nada de eso.

El cipayismo kirchnerista alcanza y sobra hoy por hoy para ejecutar los planes del imperialismo en toda la línea, incluso, hasta la reventa en ciernes de la repatriada YPF a una empresa yanqui como Chevrón o desarmar la cordillera en beneficio de las mineras.

Para eso tiene a mano a las fuerzas armadas de todo tipo y jurisdicción y hace uso masivo tanto del espionaje como del garrote contra quienes osan oponer resistencia.

Simplemente que de todo aquello con que pretenden descalificarnos, hacen uso los políticos burgueses en beneficio de una minoría cuyos privilegios ya no se soportan y en perjuicio de la mayoría explotada y oprimida.

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