Invitamos a escuchar algunas intervenciones de compañeros. Expresamos a la vez todo nuestro desprecio y odio a la dictadura fascista con Jeanine Áñez y las Fuerzas Armadas Bolivianas a la cabeza, que en el dia de ayer realizaron un acto contrarrevolucionario. Contra todos ellos y sus iguales de las distintas naciones de nuestra América, los Pueblos seguiremos cantando desde las calles:
¿Cuántas veces tendrías que desembarcar del Granma, hacerte fuerte en Sierra Maestra?. ¿Cuántas veces deberías disparar sobre el enemigo y cuántas veces debería Santa Clara “despertarse para verte”?. ¿Cuántas ir al Congo, enviar a tu entrañable Comandante Hermes a luchar y morir en Argentina junto a Massetti y cuántas combatir en Bolivia, para que entiendan que a un Comandante Guerrillero no le niega la condición ni para plantar un monumento?. ¿Cuántas descargas de tu fusil hacen falta para que entiendan que el Che es guerrillero y más que todo Guerrillero Heroico?. En definitiva, que es el ejemplo del guerrillero. Ante todo, por consecuencia de todo, más que todo.
¿Cuántas veces tendrías que construir el Socialismo?. ¿Cuántos Ministerios de esa construcción, cuántas direcciones de Banco Nacional y cuántos billetes firmar con un simple Che?. ¿Cuántas lecciones de matemáticas y economía tomar y cuántas discusiones tener para que se confirme tu condición de cuadro?.
¿Cuántas fotos debería sacarte Korda, como esa que todos conocemos, con la mirada hiriente del que sabe que ha muerto un poco con el obrero que trabajaba en el puerto, arrasado por el odio imperialista en un atentado inhumano?. ¿Cuánta mirada de odio al que no ama la humanidad -ciego en su billete verde, obnubilado de ganancia y hartazgo, degenerado de cuajo- deberías desparramar por la Isla y el mundo, para que se entienda tu grado de determinación serena y mortal?.
Lilian y María del Carmen son los nombres de las dos niñas asesinadas por el ejército paraguayo, cayeron como guerrilleras, y se han transformado en la expresión más alta y hermosa de la lucha revolucionaria.
El gobierno Paraguayo y su ejército deben pagar por el asesinato de nuestros compañeros, por ensañarse del modo más cruel contra el faro guerrillero del EPP.
Son bestias asesinas y como tal hay que enfrentarlos. Allí donde esté, la justicia popular los debe castigar.